Seminario ASOCIMED, “QUO VADIS Control de Calidad de la Educación Superior en Medicina”

Seminario ASOCIMED

“QUO VADIS Control de Calidad de la Educación Superior en Medicina”

 

SEMINARIO ASOCIMED 2018-07-23

Discurso Inaugural del Dr Eghon Guzmán B.

Presidente de ASOCIMED

 

 

El conocimiento y la sabiduría no tienen dueño, lo encuentran quien lo busca.

La capacitación para lograr destrezas y habilidades se logran a través de un proceso educativo de formación continua que nos permiten realizar diagnósticos y tratamientos médico-quirúrgicos óptimos, pero tienen fecha de vencimiento, con el paso inexorable del tiempo estos conocimientos, capacidades y destrezas disminuyen, a su vez hoy, las investigaciones, publicaciones y reportes crecen a una velocidad exponencial, es imposible estar al día, salvo en materias especificas y acotadas.

Esta verdad repercute al final del día sobre la salud de nuestra población y por ende en su buena calidad de vida.

Las instituciones que forman al médico en su pregrado (Escuelas de Medicina) dotan de las competencias mínimas necesarias para que se desenvuelvan adecuadamente y así cubrir las necesidades de salud de nuestros/as pacientes, pero necesitamos aquí un control de calidad universal para médicos chilenos y extranjeros sin excepción. (EUNACOM)Examen Único Nacional de Conocimiento de Medicina.

La educación continua y el desarrollo profesional de posgrado están a cargo fundamentalmente de las Universidades (ASOFAMECH) y Sociedades Científicas (ASOCIMED) que juegan un rol fundamental en la formación de especialistas, apareciendo aquí nuevos controles de calidad, CONACEM (Comisión Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas), y APICE (Agencia Acreditadora de Programas y Centros Formadores de Especialistas Médicos).

La salud Pública a través del MINSAL debe velar por una buena cobertura frente a las necesidades de la población con establecimientos hospitalarios acreditados, recursos humanos suficientes y recursos tecnológicos acorde a los tiempos, entre otros.

A su vez el colegio Médico juega un rol trascendente en defensa del recurso médico y de los programas de salud que van en beneficio de todos.

No podemos olvidar el papel fundamental de la academia de Medicina en la formación y respaldo de muchas de nuestras instituciones actuales.

Es por estas razones que ASOCIMED a querido convocarlos para tener la mirada de los distintos actores involucrados y en conjunto lograr estrategias que nos permitan a todos sin exclusión ser parte de las mejores soluciones posibles.

Bienvenidos y muchas gracias.

AGRUPACIONES MÉDICAS ANALIZAN CALIDAD VERSUS COBERTURA

 

Uno de los objetivos de la actividad organizada por la Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile, ASOCIMED, en el seminario que se realiza este jueves en el Club Médico- es evaluar soluciones concretas entre los actores del mundo médico científico, para no descuidar la calidad de los médicos.

Asegurar la cobertura médica a una gran cantidad de población versus la calidad de la misma, es una de las controversias más importantes que se ha generado al interior de las agrupaciones médicas más importantes del país con las autoridades de salud. Por esta razón, la Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile, ASOCIMED, pondrá el acento en esta materia en el seminario: “Quo Vadis Control de Calidad de la Educación Superior en Medicina”, organizado por la agrupación.

“Queremos ponernos de acuerdo para transar en lo que es la vieja discusión entre calidad versus cobertura. Nosotros, como sociedades científicas, queremos velar para que la cobertura médica no pierda calidad. Queremos ser parte de la solución y no del problema”, enfatiza el Dr. Eghon Guzmán, Presidente de ASOCIMED.

El líder de la sociedad científica agrega que al no tener ley de especialidades y de cualificación médica, los galenos se reciben como licenciados en medicina, pese a que estudian alrededor de 10 años para obtener la especialidad y más de 2 ó 3 años para la subespecialidad. Desde el punto de vista académico, esto no les otorga el grado de Magíster, sino que siguen siendo licenciados en medicina. “Tenemos que luchar para que la ley incluya este tema”, destaca el Dr. Guzmán.

Asimismo, el Presidente de ASOCIMED y director de la actividad, afirma que la acreditación de los programas científicos tiene que realizarse a través de una agencia especializada. En ese sentido, es enfático en señalar que ésta tiene que ser la agencia Acreditadora de Programas de Postgrado de Especialidades en Medicina y Centros Formadores de Médicos Especialistas, APICE. “Tenemos que hacer entender a las autoridades de salud que hay una cualificación médica que está en deuda con nosotros”, destaca.

El evento –que se realiza el jueves 26 de julio en el Club Médico, en La Dehesa, desde las 8:00 a las 13:00 hrs.- cuenta con la presencia de la Presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches; el Presidente de la Asociación de Facultades de Medicina de Chile, Antonio Orellana; el Dr. Lorenzo Naranjo, Presidente de la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas, CONACEM; el Dr. Vicente Valdivieso, Secretario Ejecutivo de la Agencia Acreditadora de Programas de Postgrado de Especialidades en Medicina y Centros Formadores de Médicos Especialistas, APICE; y el Dr. Humberto Reyes, Presidente de la Academia Chilena de Medicina; además del Presidente de la entidad organizadora, ASOCIMED.

COMUNIDAD MÉDICA ANALIZÓ CRÍTICA SITUACIÓN EN SALUD

 

La Asociación de Sociedades Científicas y Médicas de Chile, ASOCIMED, realizó el seminario: “Quo Vadis, Control de Calidad de la Educación Superior en Medicina”, en el que participaron los líderes de las sociedades e instituciones médicas de todo Chile.

Uno de los aspectos que marcó la jornada fue el apoyo unánime por parte de toda la comunidad médica a la difícil situación por la que está pasando la Agencia Acreditadora de Programas de Postgrado de Especialidades en Medicina y Centros Formadores de Médicos Especialistas, APICE.

La actividad -dirigida por el Dr. Eghon Guzmán, Presidente de ASOCIMED- convocó a los presidentes de las sociedades científicas de Chile y expusieron los líderes de las agrupaciones médicas más importantes del país: Dra. Izkia Siches, Presidenta del Colegio Médico; Dr. Lorenzo Naranjo, Presidente de la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas, CONACEM; Dr. Antonio Orellana, Presidente de la Asociación de Facultades de Medicina de Chile, ASOFAMECH; Dr. Humberto Reyes, Presidente de la Academia Chilena de Medicina; y Dr. Vicente Valdivieso, Secretario Ejecutivo de la Agencia Acreditadora de Programas de Postgrado de Especialidades en Medicina y Centros Formadores de Médicos Especialistas (APICE).

En la oportunidad, los participantes al seminario se refirieron al complejo escenario en el cual se encuentra esta última institución luego de las modificaciones a la Ley 20.129 de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, ya que concentra el rol acreditador en la Comisión Nacional de Acreditación, CNA.

El Dr. Guzmán recordó que APICE es una institución sin fines de lucro que nació bajo el alero de ASOCIMED, del Colegio Médico de Chile y de la Academia Chilena de Medicina. “Eso es lo que la diferencia de las agencias acreditadoras que surgieron con posterioridad a APICE. Si ésta desaparece sería una pérdida enorme para la calidad de la medicina en Chile”, sostuvo.

Por su parte, la Dra. Carmen Gloria Aylwin, Presidenta de la Sociedad de Endocrinología y Diabetes, manifestó: “APICE es una entidad propositiva para el país, por lo que estamos todos unidos para defenderla y, de esta manera, siga siendo el principal ente certificador de los programas de formación médica, tanto a nivel primario como de especialistas”.

Educación continua

La educación continua fue otro de los temas abordados. En este sentido, acordaron que la comunidad médica es la que debe llevar la batuta y no la industria, tal como está sucediendo. Para ello se planteó la necesidad de actualizar la declaración de principios de ASOCIMED y homogeneizarla con el resto de las sociedades científicas.

Además se discutió la necesidad de visibilizar el trabajo de estas instituciones en relación a los grandes avances del país en materia de salud, como es el caso de la ampliación del posnatal a los seis meses de vida del bebé o la Ley de Etiquetado. Según afirmaron, ambas leyes son un ejemplo de la falta de notoriedad pública de los trabajos y estudios realizados por las sociedades científicas y por las cuales se basaron los parlamentarios.

Por último, el Dr. Rodolfo Armas, Premio Nacional de Medicina 2010, enfatizó en la importancia de realizar este tipo de seminarios. “Hay que abrir instancias de reunión de todas las instituciones, para avanzar en los temas de salud, como por ejemplo, la recertificación médica, la carencia de médicos generales y especialistas, entre otros grandes tópicos que afectan a nuestro sector. Esto lo tiene que hacer la comunidad médica y no esperar a las autoridades de salud, ya que éstas cambian cada cuatro años, lo que impide mantener una misma línea. Si uno mira hacia atrás, los grandes avances en salud que se han desarrollado en Chile, se realizaron gracias a la comunidad médica”, finalizó.

 

Dr. Humberto Reyes B.

Presidente de la Academia Chilena de Medicina.

 

La Academia Chilena de Medicina del Instituto de Chile es una corporación de carácter público, autónoma en su organización y funciones, “que tiene como propósito fundamental contribuir al progreso del conocimiento médico en todos sus aspectos, y aspira a ser la conciencia reflexiva de la medicina chilena”. El Artículo 3º de su Reglamento establece que para dar cumplimiento a sus objetivos debe dedicar sus actividades a “Estimular toda acción concerniente al progreso de la medicina chilena, al perfeccionamiento de la profesión y al ejercicio ético de ésta”.

En las últimas décadas los médicos de nuestro país han impulsado siete iniciativas que marcan hitos en su progreso profesional: en la década de 1960, la Asociación de Facultades de Medicina Chilenas (ASOFAMECH) y la Academia Chilena de Medicina; en 1984, la Corporación Nacional de Certificación de Especialidades Médicas (CONACEM); en 2000, la Asociación de Sociedades Científicas Médicas de Chile (ASOCIMED); en 2009, el Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (EUNACOM), continuador del examen instituido en 2003; en 2008, la Agencia Acreditadora de Programas y Centros Formadores de Especialistas Médicos (APICE). Y en 2001, el Premio Nacional de Medicina.

La Academia Chilena de Medicina ha participado en la gestación de las otras iniciativas, lo que se refleja en su carácter de socio honorario o activo de sus directorios, en las discusiones sostenidas en el seno de la Academia, en la gestación de documentos de posición dirigidos al gobierno, a las autoridades universitarias y de salud, al parlamento y a la opinión pública.

 

A continuación se presentan juicios personales del autor, compartidos por muchos académicos, pero que no han cristalizado en una posición de la Academia para los fines explícitos de este Seminario:

 

Los programas de formación de especialistas requieren de una evaluación sensata, cuidadosa y profunda, por médicos y otros profesionales que tengan experiencia en la especialidad respectiva, en docencia médica y en administración en salud. Esta evaluación debe estar libre de la influencia de conflictos de intereses y debe enfocarse en las personas que van a actuar como docentes, los recursos de local, otro personal profesional y auxiliar, el equipamiento básico que requiere el ejercicio de la especialidad, la oportunidad real que van a tener los alumnos del programa para acceder a un ambiente formativo adecuado, y las evaluaciones periódicas de su desempeño y de la adquisición de destrezas y capacidades. El resultado final de este proceso de evaluación amplia y coherente conduce a su reconocimiento como “acreditación”.

En mi opinión, la docencia de post título para la formación de médicos especialistas, debe someterse a un proceso de acreditación, culminando con el mismo reconocimiento que tiene la acreditación de programas de pre título, por las entidades prestadoras en salud, públicas y privadas.

El modelo de las Facultades de Medicina “tradicionales”, que tienen experiencia en cada uno de estos programas, debería ser replicado en su mayor proporción por las Facultades de Medicina emergentes. Así mismo, los programas ya acreditados en las Facultades de Medicina requieren de una re acreditación periódica, lo cual permite mantener la confianza pública en que la formación de especialistas conduce a un real beneficio para la salud de nuestra población.

La metodología para acreditar programas de formación de especialistas debe tener un grado importante de similitud con lo que ocurre en países desarrollados, pero no es razonable exigirles una concordancia absoluta dado que el progreso afortunadamente continuo de la tecnología disponible en los países desarrollados tiene un costo que pocas instituciones formadoras en nuestro país podrían solventar.

APICE es, a mi entender, una entidad modelo en estos aspectos, gracias a lo cual cuenta con la credibilidad de las principales entidades prestadoras de salud, en el área privada y pública, así como la confianza y el respeto de los médicos que deben elegir un programa para poder acceder a una especialidad. Como toda obra humana, APICE es perfectible, pero si se le considerara “prescindible” o “reemplazable”, me parece que se cometería un error grave. Sustituir de plano los criterios que emplea APICE en la acreditación de estos programas podría despertar la simpatía de una proporción baja de médicos que se beneficiarían con el cambio, pero temo que provocaría el rechazo de los actuales especialistas, que han seleccionado los criterios que actualmente aplican y están conformes con sus resultados.

Sin embargo, creo necesario agregar algunas frases de cautela frente a la tentación de exigir una amplitud desmesurada de requisitos, tanto para acreditar programas de formación de especialistas (APICE) como para certificar a los especialistas (CONACEM).

Me parece que en ambas circunstancias el énfasis debe ponerse en la capacitación clínica para enfrentar las situaciones propias de la salud pública en nuestro país y sus regiones. No es prudente llevar la exigencia al extremo de requerir habilidades en el manejo de tecnologías que difícilmente van a encontrar disponibles en los ámbitos regionales, por su costo/beneficio. Puede ser suficiente exigirles que conozcan su utilidad, indicaciones, riesgos, contraindicaciones, cuándo derivar a los pacientes que se beneficiarán con ellas y donde están los centros que cuentan con esas tecnologías.  No debemos olvidar que el progreso tecnológico suele dejar atrás a métodos que en su momento se consideraron importantes para ciertas especialidades, se importaron los equipos, se formó personal para utilizarlos, pero luego fueron arrolladoramente desplazados por otras tecnologías. ¿Qué habría pasado si en épocas no tan lejanas se hubiese exigido experiencia en el manejo de la balistocardiografía? ¿O de la fonocardiografía? Hoy, la ecocardiografía las desplazó. Otro ejemplo a recordar es la congelación gástrica para el tratamiento de la hemorragia digestiva alta. Así, muchos equipos carísimos yacen hoy en bodegas de rezagos, porque ni siquiera prestan utilidad como piezas de repuesto.

La telemedicina es una metodología que sí debe ponerse a disposición de las actuales y futuras generaciones de especialistas, y en un rango amplísimo de especialidades. Nuestros especialistas deberían disponer de acceso a ella para, una vez aplicado un criterio clínico adecuado, poder pedir el apoyo de los grupos que disponen de los conocimientos y los equipos necesarios para ayudarlos.

 

 

Descargar Discurso Inaugural

Comunicado 01

Comunicado 02

ASOCIMED Seminario 07 2018

 

 

 

Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile